EVOLUCION TOXICA

Evolución toxica consiste en un conjunto de diferentes esculturas que configura un animalario ficticio. Se componen principalmente de tres materiales: huesos de distintos animales, alambre y desperdicios. El proyecto pretende ser una crítica a la potencia contaminadora del hombre a la vez que un canto a la naturaleza en su persistente intento para asimilar esa realidad.
Durante los últimos seis años he recolectado huesos de toro, vaca, caballo, jabalí, buitre, antílope, avestruz y cordero, que he preparado y reutilizado para realizar nuevos seres, aparentemente transformados por los agentes tóxicos que provienen de los deesperdicios de la sociedad del consumo: elefantes con plumas, ovejas bípedas, réptiles peludos, anfibios rumiantes y lagartijas bicéfalas, juegan a estar en un término medio entre lo posible y lo imposible, lo real y lo imaginario. Pero siempre intentan ser creíbles en su capacidad de movimiento.
De esta manera recreo una colección que recuerda las muestras científicas de paleontología o zoología y cuyo orígen se encuentra en distintos ámbitos del conocimiento y de la historia del arte: desde la mitología griega (como el minotauro, el grifo, el fauno...) hasta los dragones de la edad media y los seres fantásticos de los relatos populares de la cultura nórdica. También, sin ir más lejos, hay que mencionar la obra del artista Joan Foncuberta, en particular los trabajos “Herbarium” y “Fauna” de la década de los 80, así como “El animalario universal del Profesor Revillod” de Javier Sáez Castán y Miguel Murugarren y el célebre libro de Jorge Luis Borges "Manual de zoología fantástica" del 1957. A partir de estas premisas y a través de un procedimiento que llamo "de falso formato científico", mezclando huesos de distintos animales con alambre y basura, anímo nuevos seres y planteo estas preguntas: ¿Puede la vida evolucionar sin tiempo geológico? ¿Será la naturaleza tal como la conocemos capaz de tratar con todos los desechos que vertimos o sucumbirá a los desastres medioambientales? La respuesta está contenida en esa muestra zoológica: en la fuerza de la “evolución”.
Imagino una fauna futura de animales iridiscentes, radioactivos y exuberantes, pero caducos al mismo tiempo. La combinación de la fuerza evolutiva inherente en la naturaleza y los nuevos agentes tóxicos pueden dar reacción a algo tan precioso como triste. Podrán parecer elegantes, pero difícilmente serán sanos y duraderos. Tienen las taras lógicas de no provenir del curso natural de la evolución. Son víctimas extremas del capricho e irresponsabilidad del hombre moderno. Una lucha entre la naturaleza y la ceguera del consumismo. Con esta obra venero a la magia de la evolución natural, la anatomía y el movimiento.

Toxic Evolution is a series of different sculptures which represent a fictional animal species. The sculptures are composed of three principal materials; assorted animal bones, wire, and waste. The project serves as a critique of the power of man as the polluter, and at the same time as an ode to nature and its constant intention to evolve, against all the odds.
During the last 6 years I have collected bones from bulls, cows, horses, boars, vultures, antelopes, ostrich and pigs, which I have prepared and reassembled to create a new series of animals, apparently transformed by the toxic waste produced by today ?s consumer society: elephants with feathers, two legged sheep, reptiles with fur, two headed lizards and amphibious ruminants enact a compromise between the possible and impossible, the real and the imaginary. However, they always aim to be believable in their skeletal structure, composition, and movement.
In this way I recreate a collection reminiscent of scientific samples of zoology or paleontology, whose origin is in distinct scopes of knowledge and art history: from Greek mythology (like the minotaur, the faun, the griffin..) to the dragons of the middle ages and the fantasy creatures of Norse cultures such as elves and trolls. Also, without going too far, it ?s important to mention the artist Joan Foncuberta, in particular his works ?Herbarium ?and ?Fauna ? of the 80s, along with ?El animalario universal del Profesor Revillor ? by Javier Saez Castan and Miguel Murugarren, and Jorge Luis Borges ? celebrated book ?Manual de zoology fantastica ? from 1957.
From these premises and through a process I call 'false scientific format’; mixing bones from different animals with wire and rubbish, I create new beings and pose these questions: Can life evolve without geological time? Will nature as we know it be able to deal with all the waste we pour over it, or will it succumb to environmental disaster? The answer is contained in these zoological displays: in the strength of ?evolution ?.

I imagine a future wildlife of iridescence, radioactivity and exuberante, but deciduous at the same time. The combination of the inherent evolutionary force of nature and new toxic agents can give reaction to precious and weird beings. They appear elegant, but hardly healthy or durable. They have the logical flaw of not coming from the natural course of evolution. They are the suffering victims of the whims and irresponsibility of modern day man. A battle between nature and the blindness of consumerism. With this work I honour the magic of natural evolution, anatomy and movement.