“Esculturas de fin del mundo” es una ventana a un mundo que el artista visualiza, y en el que reina el miedo al ego y la irracionalidad y no hay ya espacio para la espiritualidad. Un posible escenario con tintes apocalípticos que el artista sitúa en un futuro no muy lejano si las cosas no cambian. Una visión subjetiva y poética de lo que la sociedad de consumo está causando en el planeta. Engloba una larga lista de desórdenes como la explotación desmesurada de los recursos y el maltrato generalizado de los mismos, el aumento exponencial de la densidad demográfica y las longevidades desarrolladas artificialmente como google y otras mega- corporaciones que dedican gran parte de sus ganancias a investigar sobre la inmortalidad a nivel científico.

Para el artista, el miedo está detrás de las acciones negativas que hay en el mundo (huidas, enfrentamientos y protección). El ego se encuentra en el origen de estas acciones negativas y desemboca en violencia y falta de diálogo. Por último, ¿qué significa ser racional cuando se están cometiendo tantas locuras irracionales?, se pregunta el artista.

La nueva obra de Álvaro Soler-Arpa es una frontera (divagación) en la que el artista no sabe si se encuentra en el estado de ánimo negativo y catastrofista, o en una afilada y objetiva lucidez realista y apocalíptica. “Cuando soy catastrofista y apocalíptico casi tengo la certeza de que estoy siendo lúcido “señala.